Arte y arquitectura

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Hubert Robert, «Capricho con el Panteón y una fuente»

¿Qué es un «capricho» en el siglo XVIII?

Presentación de la obra

Atribuido a Hubert Robert (1733-1808), «Capricio con el Panteón y una fuente». Óleo sobre lienzo, 65 x 82 cm. Castillo de Aulteribe (Sermentizon)

© Hervé Lewandowski / CMN

Aclamado enel sigloXVIII como el pintor de las ruinas por excelencia, la obra de Hubert Robert se caracteriza, en la mayoría de los casos, por paisajes de vestigios antiguos, animados por personajes contemporáneos del artista que se dedican con despreocupación a sus quehaceres. Estos lienzos se denominan «caprichos», término que designa representaciones imaginarias que reúnen monumentos que, en realidad, se encuentran dispersos. El «capricho» o Capriccio se contrapone así a la Veduta, un género contemporáneo que designa una representación casi fotográfica de un paisaje.

El capricho gozó de un enorme éxito en la segunda mitaddel sigloXVIII, ya que expresaba a la vez un sentimiento de nostalgia y de temor: «Todo se aniquila, todo perece, todo pasa» (Denis Diderot, Salón de 1767). Del mismo modo, en sus vistas relacionadas con la actualidad, a Hubert Robert le gusta representar los monumentos destruidos en París (el incendio del Palacio Real, las casas sobre los puentes) o aquellos que se están construyendo.

Si bien Hubert Robert dirige una mirada que oscila entre la admiración y la nostalgia hacia un pasado desaparecido, sus lienzos son también un elogio a la vida que se renueva, poblados de personajes pintorescos que se mueven en el universo de sus antepasados. Estos personajes, observados y dibujados, proceden directamente de la vida cotidiana del pintor, que pasó once años en Italia. Durante su juventud, de 1754 a 1765, el pintor dibujó sin cesar, reuniendo así un repertorio de formas que le serviría a lo largo de toda su carrera.

Tras haber sido alumno de Michelangelo Slodtz, Hubert Robert realizó el viaje a Italia junto a su mecenas y embajador de Francia en Roma, Étienne-François, duque de Choiseul. Se codea con los grandes artistas de la época, como Jean-Honoré Fragonard, pero también con personalidades como el abad de Saint-Non, quien le permite descubrir Nápoles y Pompeya. Las obras de Panini o los dibujos de Piranesi —en cuyo taller de grabado solía acudir— también alimentaron su imaginación pictórica.

El lienzo que se expone en la habitación roja puede atribuirse a Hubert Robert a pesar de la ausencia de firma. De hecho, presenta todas las características de su estilo, así como de sus motivos. La tonalidad cromática del cuadro es clara y la pincelada, fluida, en esta vista inspirada en la arquitectura romana, con la presencia del Panteón en ruinas, motivo habitual en los lienzos de Robert. La pila de piedra en primer plano también aparece en otro lienzo de Robert, una Ruina con un obelisco en la lejanía, fechado en 1775 y conservado en el Museo Pushkin de Moscú. La fuente, en cambio, es un motivo más original, sin duda inspirado en aquella —destruida enel sigloXVIII — diseñada por el arquitecto Francesco Borromini para la plaza Capodiferro.

La obra al detalle

Para profundizar

Hubert Robert, 1733-1808: Un pintor visionario, [París, Museo del Louvre, 9 de marzo-30 de mayo de 2016], catálogo de la exposición bajo la dirección de Guillaume Faroult, París, Museo del Louvre / Somogy, 2016.

Autora de la ficha

Morwena Joly-Parvex

conservadora del patrimonio

El expediente temático

Un repaso a las colecciones de pintura de la escuela francesa

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