Arte y arquitectura
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¡Descubre la compañía de pequeños actores de George y Maurice Sand!
La casa de George Sand en Nohant conserva aún hoy el teatro de marionetas de Maurice Sand (1823-1889) con todo su equipamiento escénico original. Aparecidos por primera vez en 1847, detrás del respaldo de una silla, los primeros espectáculos se representaban en casetas desmontables montadas en el salón, antes de trasladarse a un escenario fijo instalado en una sala abovedada de la planta baja de la casa. Esta cuenta con una abertura enmarcada por dos pilastras coronadas por capiteles corintios que sostienen un entablamento ricamente decorado. En la parte inferior, un cartucho central lleva la fecha de 1847, año de fundación del teatro. El marco del escenario oculta la maquinaria de los decorados, compuesta por cinco planos sucesivos, y un banco con cajones para guardar los accesorios de la obra.
Las marionetas se colocan en el espacio vacío del escenario mediante travesaños con correderas que permiten utilizar un gran número de personajes al tiempo que se limita el número de manipuladores. Se trata de tablones de madera que sirven a la vez de soporte y de falso suelo, formados por dos ranuras en las que se deslizan pequeños cuadrados de madera perforados. De este modo, es posible colocar en cada cuadrado una marioneta sujeta a su varilla metálica, cuya parte inferior está provista de espigas para su fijación.
Las marionetas forman una galería de retratos que cubren las necesidades de los distintos repertorios. Campesinos, burgueses, comerciantes, miembros del poder judicial, soldados, artistas, diablillos, seres híbridos o mitológicos son figuras que encarnan un estatus social determinado o un imaginario ficticio. La compañía constituye una muestra representativa del género humano en la que cada rasgo de carácter debe ser perceptible. Por ello, se presta especial atención a las manos y a las cabezas, que definen a los personajes. Estas últimas, talladas en madera de tilo antes de ser pintadas, están provistas de cabello natural y los ojos están hechos de esmalte o de clavos barnizados para dar más fuerza a la expresión de las figuras.
La mayoría de las marionetas son de guante, que el titiritero se calza en la mano y controla con los dedos la cabeza y los brazos con gran libertad de movimiento. Entre todos los personajes imaginados por Maurice Sand, el de Balandard destaca como director de la compañía y autorretrato de su creador.
La notable diversidad de personajes va acompañada de un amplio vestuario que contribuye a la identidad de la marioneta, al tiempo que le aporta su densidad material. La confección de los trajes es fruto de la colaboración entre Maurice Sand y su madre, que se encarga de confeccionar las pequeñas prendas a partir de retales de tela siguiendo los patrones dibujados por su hijo.
Este conjunto patrimonial singular y perfectamente conservado abarca casi medio siglo de creación (1847-1889). Su riqueza pone de manifiesto la inventiva en constante renovación de este teatro, cuya composición de las obras y puesta en escena de los espectáculos revelan un universo mágico y sensorial.
© Christophe Loiseau / Centro de Monumentos Nacionales
© Christophe Loiseau / Centro de Monumentos Nacionales
© Christophe Loiseau / Centro de Monumentos Nacionales
Michèle Perrot, George Sand en Nohant, Seuil, 2018.
George Sand, «El teatro de marionetas de Nohant», Obras autobiográficas, texto presentado por George Lubin, Gallimard, 1971 (volumen 2, página 1249).
Bertrand Tillier, *Maurice Sand, titiritero o Los «pequeños placeres» de una madre famosa*, Du Lérot, 1992.